Mascarillas de cobre: un emprendimiento para combatir al coronavirus

Cuando la chilena Luz Briceño dejó el diseño de modas en años recientes, empezó a investigar cómo podía producir textiles que tuviesen propiedades antibacterianas al estar elaborados con cobre.

Se asoció con una ingeniera comercial, Soledad Silva, y con Rocío Cassis, quien supervisa la producción y tiene experiencia con textiles. Crearon una empresa llamada The Copper Company.

 Antes de la llegada del nuevo coronavirus, Briceño cuenta que estaban enfocadas en crear textiles antibacterianos para usar en quirófanos. Pero con la pandemia, voltearon la atención hacia lo más urgente y empezaron a fabricar mascarillas con telas elaboradas con nanopartículas de cobre, una iniciativa que también otras empresas chilenas que trabajan con cobre han emprendido en el país que más produce este mineral en el mundo.

“El cobre tiene el beneficio de que es antimicrobiano y hay muchos estudios que indican que un microorganismo o virus respiratorio muere a las cuatro horas sobre una superficie de cobre”, dijo Briceño a BBC Mundo.

El virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad de Covid-19, puede mantener su poder infeccioso por horas e incluso días, dependiendo del material en el que se encuentre, según los resultados de la investigación que realizaron el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los EE.UU., los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., la Universidad de California en Los Ángeles y la Universidad de Princeton.

El virus sobrevivió y conservó su capacidad infecciosa en el cobre por apenas cuatro horas, mientras que en el acero inoxidable y el plástico lo hizo por tres días.

Briceño dice que en menos de un mes han vendido 60.000 mascarillas y generan empleo a más 70 personas.

“Cuando íbamos a ferias médicas, la gente se entusiasmaba con nuestra idea, pero siempre decían que era más cara de lo que pagaban por otros materiales”, dice, pero ahora son salmoneras, viñedos, empresas de telecomunicaciones y de moda las que han comprado sus mascarillas para brindar protección a sus empleados.

Comercializar las mascarillas para el “mundo civil” se ha combinado con la difícil tarea de obtener las certificaciones para avalar su uso entre personal médico.

Briceño cuenta que trabajan con virólogos y epidemiólogos para probar la mascarilla con la cepa del nuevo coronavirus.

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